martes, 1 de noviembre de 2011

RESACA







Todo era simple y a la par señero
pasión desenfrenada y alocados besos
allí bajo las sábanas  no habitó el misterio
y de esquina a esquina te bebí en silencio.
Reliquia imborrable de mi testamento
que tiñó mi vida con amor intenso.

Luego vino el mar y cobró terreno
subió la marea y llegó hasta el cielo
no pude saber qué  pasó por dentro
se fue lo que vino, lo llevó muy lejos
y  la incertidumbre quedó sobre el lecho
yo quedé así nadando en el tiempo
buscando el amor y aún no lo encuentro.

Subirá la marea, llenará mis besos
y  denuevo el mar cobrará terreno
dejando el amor, al margen del tiempo.
Qué triste destino llevarte en el pecho
mientras la resaca, te  gana de adentro. 

2 comentarios:

Maria dijo...

Mas triste hubiera sido andar con el pecho vacio ;)
Preciosa tu poesia amigo, tan real. Abrazos.

Carmen Soriano López dijo...

La imagen marina provoca toda suerte de inmensidades, agranda en este caso el vacío y enerva la tensión entre lo amado y lo perdido, un poema mu bien llevado, te felicito.