sábado, 30 de mayo de 2015

EL SINIESTRO (Teatro en un acto)

EL SINIESTRO
(Teatro en un acto)
AUTOR: JUSTO ALDÚ ©
                        El drama se desarrolla en el cuarto de un edificio de apartamentos de alquiler.
Escenografía: Un sofá, una mesita de centro, un televisor, cuatro sillas y alguno que otro adorno como floreros, cuadros, etc.
Iluminación: Abundante y profusa todo el tiempo salvo cuando el libreto así lo señale. Haciendo énfasis en los laterales.
Vestuario: Los personajes vestirán de forma sencilla con suéter, jeans, camisas, tenis, etc.
Sonido: Será a discreción permitiendo los sirenas de bomberos y ambulancias, etc.

Personajes:
1.- AGATON
2.- MURMUR
3.- KITTY
4.- MURIEL


ACTO ÚNICO

Se descorre el telón… En escena Kitty y Agaton conversan. Hay música de fondo que se interrumpe a ratos por los apagones. A lo lejos se escuchan sirenas y una persona pidiendo un médico por un altavoz.
VOZ                 (Se escucha la voz de un hombre gritando a lo lejos desesperado)
                        - ¡Un médico! ¡Necesitamos un médico!  
KITTY              - ¿Escuchaste? ¿Qué sucede? (En escena)
AGATON          - ¿Ahhh?
KITTY              - ¿Qué está sucediendo hombre, te pregunto?
AGATON          - ¡Ya! Pero no me grites. No compliques más el momento
KITTY              - Es que tengo miedo.
AGATON          - ¿Entonces oíste?
KITTY              - ¿Qué si oí?... ¡Me muero!
AGATON          - No te morirás porque estoy aquí.
Se escuchan oraciones, carreras, sonido de lo falso, palabras y demás
KITTY              - ¿Qué está pasado?
AGATON          - Está bien, está bien… Con gritar no conseguimos nada. El plasma se quemó.
KITTY              - El teléfono enmudeció.
AGATON          - La luz parpadea y amenaza con irse.
KITTY              - Y yo, tengo miedo.
AGATON          - Creo que es hora que salga a ver qué sucede (Se coloca una chaqueta para salir)
KITTY              - Sí, vamos a ver.
AGATON          - (Autoritario) ¡Yo voy a ver! ¡Tú te quedas aquí!
KITTY              - ¿Sola?... (Gagueando) Yyyy yo me quedo sola en ésta casa.
AGATON          - Pero es que tenemos que hacer.
KITTY              (Sale repentinamente disparada hacia las piezas interiores. Lat. Derecho para retornar casi de inmediato)
                        -Pero la habitación Aga´, la habitación está intacta, nítida. Igual la cama, sin una arruga. Nadie la ha tocado esta noche. El baño seco. Nada fuera de Lugar. En esa habitación no ha entrado nadie Más que yo… (Silencio General. Luego se escuchan golpes en la puerta)
                        ¿Tocan?
AGATON          - Sí, Tocan (Va a abrir por la puerta del foro, pero no hay nadie) ¡Hey! ¿Qué pasa?
KITTY              - ¿Qué sucede?
AGATON          - ¡No hay nadie! (Siguen los toques en otra parte de la casa) ¿Quién toca? (Sorprendido)
VOZ                 - ¡Yoooo!
AGATON          - ¿Quién es yo?
VOZ                 - Su vecina de la otra calle…
KITTY              - ¿La vecina de la otra calle? (Pensativa) ¡Ah… si! Es una mujer joven, simpática, pero muy preguntona. Mmmm, algo chismosa diría yo (dirigiéndose a Agaton)
AGATON          - ¡Ya…, ya le abriré! (Aparte) ¡Mira que hacer visitas con ésta situación!... (A Kitty) ¿Está por la cocina no? (Kitty solo levanta los hombros) Ya voy (Sale por la izquierda)
VOZ                 - ¡Ay perdonen! pero deben saberlo. Para eso somos los vecinos, para comunicarnos… Ha ocurrido algo horrible.
AGATON          - Si, si señora… (Entra con Murmur) Por aquí, por aquí, venga doñita.
MURMUR         - Ay, no me diga doñita… No soy tan vieja.
AGATON          - Perdone, pero… Pase (Grita) ¡Kitty, aquí está la vecinaaa!
KITTY              - Ya te oí. (A Murmur) Perdone, estamos tan enredados con esto de que se va la luz y luego regresa… El plasma se nos quemó y el teléfono sonó y luego quedó mudo, mudo… Estamos aislados.
MURMUR         - Comprendo, igual pasa en mi casa… Y estoy sola (Algo recuerda y se le quiebra la voz)… ¡Y él!...
AGATON          - ¿Él?
KITTY              - ¿Él? ¿Quién él?
MURMUR         - El marido.
KITTY              - ¿El marido?
MURMUR         - El marido mío…
KITTY              - ¿Le ha sucedido algo?
MURMUR         - Eso quisiera saber… Viene… Se va… (Casi llorando) ¡De verdad no sé! ¡No sé qué preguntar ya!... Ni a quién… Hospitales, policía, agencias de viaje… ¡Nada, no hay nada!
KITTY              - (Conmovida) Pobrecita… (Consolándola) Pero ya aparecerá, tal vez tenga algo imprevisto. No alimente pena, ni abone el morbo.
AGATON          - Nosotros comprendemos su angustia
KITTY              - Su dolor terminará y se sentirá aliviada. Créalo, el dolor no camina en línea recta, siempre se tuerce. Su pena será para comprender mejor la vida. Ya lo verá… Ya lo verá. Todos, al final aceptamos los hechos porque son la determinación de lo alto. No sufra amiga mía… (Saca un pañuelito y tiernamente le suena las narices. Mira de la misma forma a Agaton)
MURMUR         - ¡Qué lindo habla usted amiga!
AGATON          - Ahora… ¿Nos puede informar acerca del siniestro que mencionó?
MURMUR         - Si…, si… Un fuego… ¡Un pavoroso incendio!
KITTY              - ¿Aquí?... ¿Cerca de aquí?
MURMUR         - Bueno, cerca y no cerca… Unas diez cuadras al norte, pero es como si fuera aquí mismo. Ustedes han visto las complicaciones que presentó… La luz, el teléfono, etc.
AGATON          - Si…, son líneas entrecruzadas. ¿Ha sabido algo más?
MURMUR         - Un edificio colapsó…, otro ha quedado en ruinas. Hay cuantiosas pérdidas, sobre todo muchos muertos… Se dice que han encontrado por lo menos a quince personas calcinadas.
KITTY              - Ay Aga… ¿Qué hacemos?
AGATON          - Presentarnos para ayudar desde luego.
KITTY              - Querido… Hay bomberos, autoridades, personal calificado. ¡Tú no harás más que bulto!
MURMUR         - Además, están alejando a los curiosos con bastante grosería.
KITTY              - ¿Ves? Esperemos, luego iremos a ver si reconocemos a alguien.
AGATON          - No me conformo con eso (Patea el piso). Y ahora sin T.V. ni teléfono.
MURMUR         - Y dicen que hallaron a dos niños achicharrados así… (Gesto impreciso)
AGATON          - Siempre aparecen esas escenas macabras.
MURMUR         - Y una anciana…, y…, y una pareja de recién casados ¡Pobrecitos!
KITTY              - ¡Ya..., ya!... No siga por favor…
AGATON          - No le conviene impresionarse (A Murmur señalando a KITTY) Ella está… (Deja en el aire la continuación)
MURMUR         - Ah… Ya comprendo… Y yo tan estúpida contando cosas y cosas…
KITTY              - Está bien (Se sienta) ¿Qué haremos?
MURMUR         - Disculpen… Es que estoy tan sola, cómo envidio la que tiene un niño.
AGATON          - ¿Usted? (La pregunta solo se formula con un silencio y música de piano al fondo)
MURMUR         - ¡Soy más estéril que un bloque de carrara!
AGATON          - Lo siento… No debí… (Alto a la música)
MURMUR         - (Sofoca una lágrima) ¡Olvídelo!
AGATON          - Comprendo que no puedo dejarte sola así. (A KITTY) Solo esperar que por Dios no suceda algo mayor.
MURMUR         - ¡Qué lindo! (Pasos desordenados por la escena) ¿Ustedes esperarán, verdad?... Yo… Yo iré a investigar… Y luego les contaré… ¿De acuerdo?
KITTY              - Eso quería decirle… Y perdone doña…
MURMUR         - ¡Mur! Es por mi nombre. Sabe, es muy feo.
AGATON          - (Riendo) ¿Mur?
MURMUR         - ¿Suena bien, verdad?
KITTY              - Claro… Mur… Suena simpático.
MURMUR         - Bien, ahora me voy (saliendo) Ah y usted querida ¡Cuídese! (Suspirando) ¡Ay qué lindo! (Sale a la cocina a la izquierda)) No se molesten. Conozco el camino. (Mutis)
AGATON          - Mujer más rara… Verdad, que rara.
KITTY              - Si, es rara, pero inofensiva. Me había equivocado.
AGATON          - ¡Mur!... ¡Murmur!... Murmuradora diría yo…
KITTY              - ¡No seas duro!
AGATON          - ¡Lo soy, y no me repliques mujer! (Airado).
KITTY              - Si, pero no me grites. Últimamente me gritas sin razón. Sin motivos (Pausa) Pero esto se acabará. No más que…
AGATON          - Y tú me exasperas… Me ofuscas…Me… (Acaba la música)
Tocan nuevamente. Agaton va a la cocina. No hay nadie Regresa incómodo al descubrir que no hay nadie. Siguen los toques y ahora va Kitty y abre la puerta central del foro.
MURIEL           (Aparece en escena desgreñada, encarbonada, sin maquillaje y con el vestido desgarrado)
-        ¡Perdone señorita!
KITTY              - ¿Qué desea?... ¿Quién es usted?
MURIEL           - Mi aspecto no se lo dice… Acabo de escapar de un fuego horrible en… (Se tambalea)
AGATON          - ¿Qué pasó? (Se le queda mirando y parpadea)
KITTY              - Dice que escapó de un fuego.
AGATON          - ¿Usted no es? (Pensativo) No… No puede ser…

MURIEL           - (Sinuosa y ondulante) ¿Tan mal parezco? (Pausa y música alegre)
AGATON          - Qué ¿Qué?
MURIEL           - ¿Bailamos?… ¿Danzamos? Exótico meneo ¿Ves? (La música se torna en encantadores acordes de un vals) ¡Música hermosa!
AGATON          - ¿Nosotros? ¿Los dos?... ¡Digo!---
MURIEL           - Los dos… ¡Ajá!
AGATON          - No hay música, no sirve ningún aparato.
MURIEL           - Quieres mejor aparato que (Se insinúa delicadamente la frente) ¿Este? (Pausa) Escucha… ¿No oyes música?
AGATON          - Sssssi… (Tímido)
MURIEL           - Para bailar, para olvidar congojas, agobios, tristezas… ¿Ves?... Floto… Vago… Navego… (Lo toma y traza algunos pasos graciosos con él) ¡Gato sarnoso… Bailas delicioso!
AGATON          - (Se le zafa de los brazos)- ¡No! ¡No! ¡No! No puedo… (Ella ríe)
MURIEL           - Tienes razón, gatito… Tu mujercita... Ja, ja, ja…
AGATON          - y TU NO DEBERÍAS… ¿No te duele tu estado?... ¿Por lo que has pasado?… ¿El fuego?  (Termina la música)
MURIEL           - (Indiferente) Vibro… Me desbordo… (Gritando) ¡Soy un pájaro de amor!... ¡Soy una ráfaga! (A él) ¡Mírame gato soñador! Soy aliento universal… ¡Me diluyo! Soy todo…, todo…
AGATON          - Todo… Toda loca dirás.
MURIEL           - Locura. Bendita sea la locura… Es el tiempo y el espacio de los que no se dejan limitar.
AGATON          - Está bien, anti filósofa.
MURIEL           - No me hagas caso… Solo soy…
AGATON          - Querida, eres bella, joven y apetecible… Pero no olvides… Soy casado y hombre de una sola…
MURIEL           - Y yo amo a mi marido.
AGATON          - ¿Entonces?
MURIEL           - Soy mujer… ¿No lo ves?... Hace tiempo que anhelaba un rapto así…, antes (Larga pausa) Antes de irme…
AGATON          - ¿Antes de irte?
MURIEL           - Bueno, irme de aquí… ¿No?... ¿O sí?
AGATON          - (Mueve la cabeza, chasquea la lengua, se rasca el mentón).
                           ¡Es el trauma! Desde luego… El trauma del siniestro que puso así a  ésta pobre…
MURIEL           -(Su transición deberá ser notoria. Torna a ser nerviosa y escurridiza)
                            Este… Agaton… Creo que usted tiene sueño.
AGATON          - (Brinca sorprendido por la mudanza de ella)
                           ¿Quéeee?... ¿Ya nos tuteamos?
MURIEL           - ¡Mil perdones! ¡La casa ajena, abrasa y quema!
AGATON          - ¿Quién es el loco aquí?
MURIEL           - Ustedes han sido tan..., tan…, tan…
AGATON          - Deja de cancanear y explícame ¿Por qué has cambiado?
MURIEL        - Desde luego… Desde luego. Me he dejado arrebatar de un pasajero. Nunca me había sucedido. Le pido disculpas.


AGATON          - (Ríe a mandíbula batiente) ¡No sé cómo eres más graciosa, como hace un instante o como ahora. De todos modo ¡Eres genial! (Silencio mientras la mira cariñosamente) Y sabes una cosa… Me has arrancado la careta (Pausa) Sí… Reconozco públicamente que he tratado mal, siento haberle gritado, que haya desesperado a la mujer que verdaderamente amo…
MURIEL           - Si mi locura sirvió de algo (Foco al cielo) ¡Perdóname señor!...
AGATON          - (Para el público) El trauma es el trauma y bendito sea.

TELÓN


miércoles, 26 de noviembre de 2014

INVISIBLE

A la memoria del obrero Iromi Smith
del Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción (SUNTRACS)
Asesinado en medio de una protesta por sus derechos.


La sangre es vacío
cuando no circula historia.
No tiene caso expiar culpas
a veinte lunas y un insomnio
de vergüenza, si la muerte
emite saludos con balas y platillos
y se nutre devorando igualdades.

Uno tiene un país y posiciones,
de pronto amanece el color
más conveniente, con ojos
de rapiña amarrados a la espalda
y la violencia crece absurda
con antifaz de justicia
otorgando derroche al egoísmo.

Eso dije a Juan antes de aquel viaje
del cual pocos regresan. Desde entonces,
solo están los de entonces, menos Juan.

Sus ojos no guiarán más protestas
ni verán que la paloma cruza el cielo
y despluma bocas políticas
e incendia tumbas.
Juan era invisible.

No los ven, pero existen.
No se escuchan, pero existen.
Hablan, pero no tienen voz,
mucho menos voto
a no ser de conveniencia
y existen.
Regeneran
bajo el paradigma de trabajarás,
comprarás, usarás, vestirás y anhelarás
                                         
pero jamás tendrás
¡Serás invisible!

Sin presente, sin pasado
y quizá sin futuro…
                                          ¡Existirás!



JUSTO ALDÚ ©

sábado, 2 de agosto de 2014

DEJAR PARA OTRO DÍA




Podría dejar para otro día el batallar,
            no sentir dolores detonando
bajo la piel.
            Tu cuerpo…
            El amor…
                                   La mañana triste…
                                               Las arrugas…
                                                           El sopor…
                                                                                   La tortura ácida del tiempo.
Dejar de luchar para después,
pero son dolores de hoy
que nos toman por asalto
cuando nos disponemos
a llegar puntuales a la cita
con una sotana elevando el cáliz,
una ostia blanca y la complicidad del paraíso,
luego, que nos lleven flores
donde quizá se escuche un responso
para sentirse socialmente reconfortados,
pero dolorosamente falsos.

Dejar de batallar,
tan solo dejar de batallar…
Y olvidar los recuerdos.
Aquellas interminables horas de juego;
quizá fue demasiado parque Urracá
para esos soles de verano
y comer paz bajo un cuadro
de la última cena
e ir a los brazos de Morfeo
sin perder lo vivido en la mente,
Si, es difícil hacerlo,
sudando o derramando lágrimas.
Decirle a la muerte:
Compañera, usted se ha ido sabiendo
que no soy su partidario,
solo firmé autógrafo
como preludio por mis acciones;
sabe que soy un tipo diferente,
de los que exponen su pellejo
para cubrir la justicia
mas hoy prefiero dejar su retrato en la repisa,
que llevarlo en la cartera… Más allá.

Es difícil dejarlo todo sin batallar,
aunque solo sea un transeúnte.

  
* Derechos de autor.

jueves, 24 de julio de 2014

viernes, 21 de febrero de 2014

VERSOS SIMPLES PARA UNA MUJER COMPUESTA


Sé muy bien que tu corazón explota suavemente
cuando dinamitas la razón de mis deseos de tu cuerpo
y mis pasajeras esperanzas vestidas de quimera
recorren tus piernas al compás mis pupilas.

También sé que tus manos de durazno
han tocado el olvido
al no poder yo con las mías 
dibujarte el amor.

 Y aunque paso a paso el hormigueo de la especie
llame el salvaje instinto de tenerte,
hoy me corono rey de los desamparados
a la tenue luz de la acuarela de tu sexo.

Qué fútil ironía
no tener mucho tiempo
y ser todo mi tiempo
asegurando los cerrojos del recuerdo
al dejarme prisionero
del encanto de tus ojos,
                                   tu cabello,
                                                                                   tus senos amarfilados…

Dale respuesta a mi pecho
y me acuesto en tu hoguera;
entonces sabrás que  mis pasiones
arden más que cualquier brasa.
Sabrás que de tanto respirarte
voy  perdiendo uno a uno mis alveolos;
que mis manos se empeñan
en bordear tus litorales
 y detenerse en tus bahías
a  regalarte la pequeña barca de mi alma.

Soy simple, como mis versos,
tiendo a perderme en los días
lleno de estrofas,
pero cuando tu cuerpo
me arranca el aliento de un zarpazo,
 brotan de la dermis los deseos
transformados en metáfora.

                                               Tu… Tu coleccionas mutismos,
desarmas miradas como catalejos de juguete
cambias de estación y de color;
conviertes mi gris invierno
en colorida primavera…

Yo… Yo me compongo de un día

                                                                       y  tú… de siglos.
Autor: JUSTO ALDÚ
Panameño