martes, 22 de noviembre de 2011

DE DICTADORES Y TIRANOS



Así como un perro que  acolmilla la vida,
la jauría se reúne y mata
Algunos hombres poderosamente juntos
instalan sus toldas en mi mapa.
Doblan la angustia carcomiendo el pánico.
Atragantan el silencio con  gritos
Hacen polvo de huesos con sangre.
Horrorizan el horror
y  viven la idea de escarbar en el pecho del pueblo;
luego ves viudas arrastrando sus maridos,
hijos arrastrando la viuda muerta
y ancianos quedándose solos una vez más…
Sin nada más que un dolor anciano
envejecido por tanto dolor.

¡Malditos! se doctoran para hacer desaparecer
de sus organismos las lágrimas y el amor
y hacer que prolifere la prehistoria en sus dominios
dándote palmadas con una mano
y  haciéndote trizas las entrañas con la otra.

Jugamos a la felicidad,
mientras un pelotón nos apunta sin escrúpulos
para matar nuestros mañanas.
Por eso cuesta vivir encaramado en éste siglo,
hablar con anticipo
y  sentir la agonía  junto al pueblo.

4 comentarios:

JUSTO ALDÚ dijo...

Gracias por sus lecturas. Por motivos fuera de mi alcance. Tengo problemas con la publicación de comentarios. Disculpen las molestias

JUSTO ALDÚ dijo...

El problema ha sido resuelto. Gracias

ALBORADA dijo...

Dolorosamente son los pueblos los que gimen.

JUSTO ALDÚ dijo...

Así es amiga, es dolorosamente absurdo