domingo, 16 de febrero de 2014

MONOLOGO DE ALFONSINA STORNI (TEATRO)

La escenografía cuenta con una escalera de caracol al fondo (construida con hielo seco y forrada en papel brillante para que llame la atención. Casi al medio de la misma cuelga un letrero 




“Club feminista
Mar del Plata,
Argentina"



Sillas playeras sencillas adornan el escenario al igual que una pequeña mesa y varias plantas y en el fondo un mural o pintura del mar a una altura que el público pueda observar. El mismo también estará escarchado en azul (puede ser confeccionado con cartón, playwood o una simple tela que cubra gran parte del mismo y dé el ambiente apropiado.

Actriz:



Una sola actriz vestida totalmente de blanco y con el rostro escarchado. Cabello corto y si se quiere, escarchado también. 


Acto único:


Se abre el telón. 

Desde el fondo se oyen voces y gritos semejando una manifestación. 

Una voz destaca entre todas gritando 


“LAS MUJERES TENEMOS DERECHOS, BASTA DE IGNORARLO”… 


“TIENEN QUE TOMARNOS EN CUENTA”

Poco a poco se van apagando las voces y sale del lateral 4 hombres vestidos de blanco que con una camilla corren en círculos por el escenario y luego salen de escena por el otro lateral. Repentinamente y casi en mismo instante en que salen de escena, se ilumina el otro lateral pero desde el piso hacia la imagen de una mujer (Alfonsina) totalmente vestida de blanco y rostro escarchado para darle más vistosidad. 


Luego de la incursión de los camilleros por el escenario y la aparición por el otro lateral de Alfonsina vestida de Blanco. Una tenue música se deja escuchar, la música baja y Alfonsina camina lentamente hacia la escalera de caracol, levanta la cabeza y comienza a hablar. . 

- No todos saben mi verdadera historia… No todos saben mi vida… Ja! Si supieran todo no me juzgarían por haber hecho lo que hice. 

(Nuevamente camina y se detiene volteándose hacia el público)

-Saben que nací en Suiza, pero nadie puede dudar que soy Argentina de alma y corazón. . Recuerdo mis días en Rosario. Aquella escuelita cerca de mi casa y el café de mi padre. Ahí fui mesera, pero nunca me agradó ese trabajo. 

(Camina nuevamente y acerca una silla a una pequeña mesa sobre la misma, un libro. Repentinamente tira la silla y exclama)

-¡Nunca me agradó ese trabajo, quería ser actriz!. Ese fue mi inicio cuando solo tenía 13 años. 
Mi madre se casó nuevamente en Bustinza y yo estudié para maestra rural en Coronda. Por aquellos días una maestra era respetada, por eso me vinculé a dos de las mejores revistas de la época MUNDO ROSARINO Y MONOS Y MONADAS. Eso no lo voy a olvidar jamás. 

(Se dirige al público y pone una mano en su oreja de derecha aguza el oído y exclama)

-¿Los oyen…los oyen?... No!... por supuesto que no. Ustedes no, pero yo sí, son mis críticos. Cómo quisiera que hubiesen vivido el tiempo en que publiqué en MUNDO ARGENTINO… 

(Moviendo la cabeza con un gesto de incredulidad) 

Me critican a pesar que tuve resonancia en todo el mundo hispánico. Ellos saben que luché sola con mi hijo Alejandro, que trabajé como cajera y me las vi “a gatas para salir a delante, siempre lo hice con la frente en alto… ¿Qué saben ellos el porqué soy feminista? No me fue fácil en un tiempo en que los hombres tenían los mejores trabajos y nosotras las mujeres éramos simples objetos decorativos que solo servíamos para hacer el amor y barrer la casa. Eso forjó mi espíritu. 

(Alfonsina calla…, camina de un lado a otro, mira hacia arriba y señala con el dedo exclamando)

- Oh tu, que todo lo sabes y todo lo ves. ¿Acaso no tengo razón? ¿Cuántas mujeres como yo no tuvieron que pasar grandes dificultades en un tiempo de desigualdades? Todo era para el hombre. Los mejores trabajos, las mejores posiciones, los mejores salarios… ¿y nosotras? … ¿nosotras qué?... cargar con los hijos… parirlos, educarlos alimentarlos y encima mantener la familia… como en mi caso. 
Poca opción le daban a mis poemas, pero mi primer libro en 1916, LA INQUIETUD DEL ROSAL en homenaje a Manuel Gálvez, les callé la boca. Y siendo actriz declamaba mis poemas. Igual se sorprendieron cuando publiqué en MUNDO ARGENTINO. Hasta AMADO NERVO, el famoso modernista mexicano que también publicaba ahí, le dio valor a mis versos. Recuerdo que dediqué uno de mis ejemplares.

Conocí a Quiroga, lo quise mucho, jugaba a las prendas con él en nuestro grupo.

En aquellos días muchos grandes me rodearon… y yo… pues me sentía una reina.
Me alegro de que hoy las cosas hayan cambiado un tanto y comiencen a ser reconocidas las virtudes y esfuerzos que la mujer demuestra. En eso la civilización ha mostrado un avance. 
Estimaba mucho a Horacio, cuando se suicida en 36 y le dedico lo mejor de mi repertorio, para ese entonces ya estaba enferma de Cáncer y eso me deprimía.
Mi fama se extendió tanto que se programó una reunión sin precedentes entre Grabriela, Juana y yo. Luego viajé a Mar del Plata el 23 de octubre dos días antes que el cielo de Argentina ennegreciera por mi partida. Sencillamente no soporté la carga y los dolores por eso preferí dar por terminada mi existencia. No espero que me perdonen, ni que me disculpen, solo que no me olviden. 
"...Yo soy la mujer triste
a quien Caronte ya mostró su remo..."
(Abre los brazos, los cruza sobre el pecho mirando al público, luego los separa del cuerpo, baja la cabeza y lentamente camina lentamente hacia el telón del mar. Sube el tono de una suave música de fondo. La luz baja de intensidad mientras…


BAJA EL TELÓN. 


Autor: JUSTO ALDÚ/Febrero de 2014. JULIO STOUTE.

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