Todo
era simple y a la par señero
pasión
desenfrenada y alocados besos
allí bajo
las sábanas no habitó el misterio
y de esquina a esquina te bebí en silencio.
Reliquia
imborrable de mi testamento
que
tiñó mi vida con amor intenso.
Luego
vino el mar y cobró terreno
subió
la marea y llegó hasta el cielo
no
pude saber qué pasó por dentro
se
fue lo que vino, lo llevó muy lejos
y la incertidumbre quedó sobre el lecho
yo
quedé así nadando en el tiempo
buscando
el amor y aún no lo encuentro.
Subirá
la marea, llenará mis besos
y denuevo el mar cobrará terreno
dejando
el amor, al margen del tiempo.
Qué
triste destino llevarte en el pecho
mientras
la resaca, te gana de adentro.
Mas triste hubiera sido andar con el pecho vacio ;)
ResponderEliminarPreciosa tu poesia amigo, tan real. Abrazos.
La imagen marina provoca toda suerte de inmensidades, agranda en este caso el vacío y enerva la tensión entre lo amado y lo perdido, un poema mu bien llevado, te felicito.
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