EL CRONISTA
Soy cronista de penas iracundas
La voz del llanto tenue que se funde
con dolores de amenazas impasibles
quizás por eso pongo nombre a las desdichas
Soy cronista de dolores ajenos
de la sangre sin rumbo enardecida
hurgando trechos y olvidadas heridas
con mi pluma retratando sinsabores
Capullos de dolor y ansias remotas
abrazadas a bancos fríos ya sin nadie
que al alba en la ventica se enmudecen
y resurgen en mi pluma sobre notas
Tu pluma sabe muy bien recrear los sentimientos que nacen del alma dolorida, del alma que no duerme, porque se siente herida.
ResponderEliminarEres un buen cronista y lo demuestras siempre... dandole formas a las historias que nos cuentas.
Un abrazo.